Gisela
el Ángel
de la noche
por OLIMPIA COLÓN
APONTE
¿Saben
ustedes porqué los ángeles tienen alas? ¿A
que no adivinan? Pues para poder llegar a todos los
rincones de la tierra. El ángel va de casa
en casa, el ángel va de un árbol a
un río, el ángel va como un pájaro
de flor en flor, pero Gisela el ángel de la
noche, en vez de recoger flores recogía estrellas.
Ahora
se preguntaran, - ¿Como podía recoger
las estrellas si solo salen de noche? ¡Ah pero
Gisela! Así como era graciosa, así era
traviesa, por que déjame decirles los ángeles
también son traviesos. ¿Pero como?
- se dirán todos. Los ángeles no deben
hacer travesuras y que se lo aprueben. ¡Eso
no es correcto! Pues fácil las travesuras
de Gisela eran para hacer reír a todos, eran
para alegrar a todos, en cada aldea, en cada jardín,
en cada hogar hay un ángel, y ese ángel
solo esta para atraer bendiciones. Si es una niña
de ocho años que se le puede ocurrir que no
sea una carcajada, un juego, o una travesura.
Gisela
era toda risa, tan era así que de tanto reírse
rodaba, rodaba y rodaba. Cuando no, brincaba encima
de los techos de las granjas, saltaba y hacia reír
de una manera u otra a todos con quien se encontraba.
Si una persona tenía una pena, Gisela sacaba
su carita de un arbusto a otro y al verla la persona
se reía. Gisela de cabellos rojizo y con rizos
tenía como misión en su vida hacer
reír.
En
la época que nació el niñito
Jesús, a todos los ángeles se les encargo
que anunciaran el nacimiento del niño Rey.
Gisela estuvo pensando, y pensando como lo haría.
Todos los ángeles estuvieron corriendo y volando
de un lado a otro anunciando el nacimiento del niñito
Jesús, pero Gisela quería hacerlo de
una manera diferente, para ella era más difícil
por ser un ángel tan pequeña.
De
momento salto de la alegría porque su idea
traería alegría a muchos niños.
Gisela esa noche recogió todas las estrellas
que pudo en su falda y no en una canasta como otros
recogen flores. Voló de casa en casa buscando
un niño o niña que durante el día
había hecho bien a alguien. Un joven que hubiese
ayudado a otra persona, o cumplido con gusto la tarea
asignada en su hogar, por que su deber era ayudar
a los mayores con las tareas. Gisela se reía
complacida por que eran muchos los niños que
ella encontró y a cada uno con mucho gozo
le entrego una estrella y les anuncio cantando y
riendo el nacimiento del niñito Jesús.
Eran muchas las estrellas en el cielo, una brillaba
más que las otras, era la estrella que los
guiaría hacia Belén, las otras eran
para repartirlas.
Una
noche mientras repartía sus estrellas Gisela
oyó el llanto de un niño en una casa,
habían tres niños en esa casa ya dormidos,
Anita una niña de nueve años trato
de calmar a su hermanito. Gisela se acerco a ella
por la ventana y le pregunto si estaba enfermo y
le dijo que no, -es que un perrito la despertó y
no he podido tranquilizarla. Gisela le dio una estrella
a Anita y le dijo, - dale esta estrella y cántale
y veras como se calmara. Anita noto que la estrella
en la mano de su hermanito brillaba más que
antes. Comenzó a cantar,
- estrellita no abandones a mi hermanito,
- estrellita, estrellita cuida a mi hermanito,
- estrellita, estrellita brilla hoy, brilla mañana, brilla por
siempre
sobre nosotros.
- estrellita, estrellita que nos trae la paz,
- estrellita, estrellita, que nos trae amor,
- estrellita, estrellita, que linda eres,
- estrellita, estrellita duerme a mi hermanito.
Poco a poco Anita vio como su hermanito se dormía y la estrella
se fue apagando. Después de esa noche cuantas veces volvió a
llorar el niñito, Anita le cantaba estrellita, estrellita, estrellita,
estrellita, y el niñito se dormía.
Gisela
seguía con sus travesuras, una noche vio
sentado bajo un árbol grande, un joven llamado
David comiéndose una manzana. Este joven
siempre estaba de mal humor. Casi nunca se podía
decir que David estuviera de buen humor. Se lamentaba
de esto, se quejaba de lo otro, todo tenia falta.
Varias veces al pasar por este prado Gisela lo
había notado y pensó, - que pena,
este joven que canta tan lindo y toca la flauta
con tanto amor podría ayudar aliviar las
penas de tanta gente que necesitan un minuto de
alegría, como seria el regalo de su música.
Pero con su mal humor apenas se le acercaba la
gente.
Cada
noche al pasar Gisela le tiraba una estrella para
inquietarlo. Él no sabia de donde venia la
estrella y por un rato se quedaba mirando el cielo.
Noto como brillaba una más que los demás.
Esa
noche que estaba anunciando la llegada del niño
Rey, decidió hablarle, tal vez hace mucho
tiempo debió de haberlo hecho. Al hablarle
Gisela se dio cuenta que su expresión de mal
humor solo era muestra de que era un joven serio,
que tenia muchas preocupaciones y le preocupaba más
que a otros los problemas de la aldea y de su familia,
como las personas no mostraban interés por
los problemas sus quejas parecían lamentos.
Al
ver a Gisela con la falda llena de estrellas, se
dio cuenta de donde habían llegado las estrellas
todas las noches, y le pregunto.
- ¿Tú pasas por aquí a menudo?
- Si-, le contesto Gisela.
- ¿Me tirabas con las estrellas?
- Si-, le contesto Gisela, y empezó a reírse, y a saltar
de árbol
a árbol, cayó sobre David y reboto rodando sobre la grama,
- pero espero no haberte molestado, no duelen, y solo quería
Que te animaras a cantar y tocar tu flauta, y lo lograbas.
- Ahora vengo a decirte que ha nacido un niñito en Belén,
vez esa estrella tan brillosa, te llevara donde el niñito Jesús.
Tus canciones lo harían muy feliz, fueron muchas las noches que
te
he oído, y lo haces muy bien.
- Gracias-, le dijo David, - allí estaré, me has traído
un momento
de paz y tranquilidad, déjame regalarte una canción.
Entonando
su flauta y animándose David le canto a Gisela
y a las estrellas.
Ángel de la noche, Ángel de las estrellas
Tu risa alegra, y traéis la paz.
Ángel de la noche, no olvides a los niños
Como yo, que queremos hablar de cosas serias como la paz,
como el amor a los demás, como los problemas de los enfermos.
Nuestros padres creen que los niños no deben opinar.
Ángel de la noche con tu risa y tus estrellas me has dado
la tranquilidad que necesitan las personas mayores de esta aldea.
Ángel de la noche, recuerda en tu recogido de la noche
a mis padres, mis tíos, y mis abuelos necesitan reír más.
Gisela
no esperaba tan lindo mensaje en una canción
dedicado a ella,
ahora le toco a ella darle las gracias a David y
le recordó el
viaje a Belén. David y Gisela hablarían más a menudo
ya que Gisela se dio cuenta que con su risa y travesuras hacia a David
un joven más alerta, activo, y bondadoso. Tanto los jóvenes
como los adultos necesitan a alguien con quien compartir sus preocupaciones
y quien mejor que una persona tan interesada en ver al mundo entero alegre.
A
la siguiente noche, David consiguió quien le cuidara las
ovejas y siguiendo la estrella llego a Belén un niño
pastor, que llevaba en su mano una de las estrellas de Gisela
el ángel de la noche. Allí vio a Gisela sobre el
portal y mirando al niñito Jesús que parecía
asombrarse de alegría, David le ofreció con su
voz este hermoso regalo desde su corazón:
¡ESTRELLITA, ESTRELLITA TRÁENOS LA PAZ!
Ilustraciones por: Emilio Luis Báez
Gracias a Ana Gisela Alvarado
por este regalo.
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