Astrid
Lindgren (Vimmerby 1907-Estocolmo 2002), nació en
el seno de una familia campesina. Su infancia transcurrió en
una vieja casa, cubierta con tejas rojas y cercada
de manzanos, y en medio de una naturaleza a menudo
pedregosa, donde los bosques de abetos y pinos están
delimitados por las rocas arrojadas por las glaciaciones,
y donde las flores de las fresas y el silbido de
los mirlos conceden una sobrecogedora belleza al
paisaje; panorama que Lindgren supo aprovechar como
un valioso recurso en su creación literaria,
junto a las mejores vivencias de su infancia.
A partir de los años ‘40, replegada
en su hogar como ama de casa, Lindgren empieza a
escribir regularmente, aunque sus atisbos literarios
se advierten ya en 1923, año en que colabora
en el periódico de su ciudad natal. En 1944
debuta con un libro juvenil de poca trascendencia.
Empero, los libros que la sitúan en la cumbre
de los escritores para niños son: “Pippi
Calzaslargas” (1945), “Pippi se embarca” (1946)
y “Pippi en los mares del Sur” (1948).
Esta trilogía inspirada en los miembros de
su familia y ambientada en los bosques, lagos y casas
de Småland, se convierten en el mayor suceso
editorial de todos los tiempos.
Según confesiones de Lindgren, se sabe que
el nombre de Pippi lo concibió cuando su hija
de 7 años, enferma de una infección pulmonar
en el invierno de 1941, le pidió que le narrara,
a fin de matar el tedio en sus horas de encierro, las
aventuras de una niña llamada “Pippi Calzaslargas”.
Dos años más tarde, mientras Lindgren
reposaba de una fractura en la pierna, aprovechó su
tiempo para escribir las aventuras de esta niña
traviesa que pronto daría la vuelta al mundo.
El manuscrito se lo obsequió a su hija, cuando ésta
cumplió 10 años de edad. Ese mismo año,
1944, la sometió a consideración de la
prestigiosa editorial Bonniers, que desaconsejó la
publicación de la obra. No obstante, como suele
suceder con los libros que no encuentran editor dispuesto
a correr los riesgos, “Pippi Calzaslargas” mereció el
primer premio en el concurso literario convocado por
la editorial Rubén & Sjögren en 1945.
El jurado calificó la obra de “original,
apasionante y cargado de un humor desarmante”.
En efecto, su personaje central, una niña pecosa,
de trenzas tiesas y calzas largas, gana de inmediato
el corazón de los niños, quienes se identifican
con el lenguaje y las aventuras de su personaje que,
ostentando todos los atributos de los niños
traviesos, vive la realidad en forma maravillosa, sin
que intervengan necesariamente elementos mágicos
o fabulosos.
El desbordante éxito del libro hizo que los
críticos escépticos quedaran sorprendidos
y pasmados, pues consideraban que Pippi era una figura
amenazante para los adultos y dañina para la
conducta moral y ética de los niños.
Mas lo que no sospecharon los críticos fue el
hecho de que este libro respondía a las exigencias
de la época, y que “Pippi Calzaslargas” -una
niña que desafía a los maestros, que
no tiene preocupaciones económicas, que ridiculiza
la autoridad de los policías, que hace malabarismos
en el alero del techo y levanta en vilo un caballo-
sería traducida a más de 60 idiomas,
solicitada en las pantallas y consagrada como la obra
más leída entre los niños.
Después de Pippi, Lindgren publicó la
trilogía: “Los niños de Bullerbyn” (1947), “Más
sobre los niños de Bullerbyn” (1949) y “Es
divertido en Bullerbyn” (1952). En estos libros,
a diferencia de los anteriores, los personajes son
seis niños que no viven de manera anárquica
ni se rebelan contra la autoridad de los adultos; por
el contrario, todo lo que se escribe está visto
por los ojos de Lisa, una niña armónica
de 7 años, quien vive en un ámbito idílico,
donde el juego y la fantasía ocupan un rol central,
como en “Madita” (1960) y “Lotta
en Bråkmakargatan” (1961), que son libros
escritos con toda espontaneidad y sin mayor esfuerzo
estilístico. No se relatan aventuras excepcionales,
sino hechos cotidianos, en los cuales los niños
se divierten con frenesí y sus deberes se transforman
en un hálito de alegría y compañerismo.
Los libros “Miguel, el travieso” (1963), “Nuevas
aventuras de Miguel” (1966) y “Otra vez
Miguel” (1970), están basados en la infancia
de su padre, Samuel August, quien, además de
relatarle las peripecias de su vida en el campo, le
proporcionó datos sobre la rica tradición
folklórica del sur de Suecia; material que la
autora eleva a un auténtico nivel literario
y usa como inagotable fuente de inspiración.
De modo que las aventuras de Miguel, a tiempo de trasladarnos
a un ambiente conservador y patriarcal de principios
del siglo XX, nos cuenta con ingenioso humor las anécdotas
de un niño que, con furia y amor, procura burlar
la autoridad del padre en afán de llegar a ser
un individuo respetable entre los pobladores.
Si Pippi representa la rebeldía y Lisa la armonía,
entonces Miguel es la combinación de ambos factores,
puesto que representa a un niño en todas sus
dimensiones. Sin embargo, en los “círculos
radicales” de los años ‘60 se vio
a Miguel como al prototipo del capitalista agrario;
cuando en realidad este niño, que a los 5 años
de edad podía domar un toro, tiene todas las
cualidades de un luchador social, pues es capaz de
abrir las puertas de una despensa de par en par, para
dar de comer a los más necesitados; actitud
que, por lo demás, ningún capitalista
asumiría de buena voluntad.
Es fácil constatar que los libros de Lindgren
están escritos desde la perspectiva de los niños,
sin olvidarse que éstos, al igual que los adultos,
tienen sentimientos contradictorios acerca de la vida
y la muerte, los sueños y la realidad, la alegría
y la tristeza, el miedo y el coraje. Así, en “Mio,
mi Mio” (1954) y “Los hermanos Corazón
de León“ (1973), se plantea la dicotomía
bueno/malo y el tema de la muerte, que hasta mediados
del siglo XX era tabú en los libros infantiles. “Mio,
mi Mio”, que es el primer cuento extenso de Lindgren,
arranca de una realidad sentimental concreta, para
luego ingresar por vía mágica al mundo
de la fantasía: un niño huérfano
está sentado en un banco de la ciudad y, con
el golpe de la imaginación, se traslada a un
país remoto, donde es nombrado hijo de un rey
y convocado a cumplir la hazaña de matar al
representante del mal, encarnado en el jinete Kato.
En este libro, además de exaltar los valores
humanos positivos, se utiliza varios elementos estilísticos
de los cuentos de hadas, como los poderes mágicos,
las capas invisibles, las espadas extraordinarias,
los caballos alados y otros recursos sobrenaturales.
El personaje principal de “Los hermanos Corazón
de León“ es Skorpan, un niño enfermo,
desamparado, que aguarda la muerte tendido sobre un
sofá, para ir al encuentro de su hermano mayor,
Jonathan, quien murió al arrojarse de la casa
incendiada por salvarle la vida. El día en que
vuela Jonathan convertido en ave, Skorpan entiende
que lo viene a recoger para llevarlo a Nangijala, que
no es un paraíso sino un continente amenazado
por fuerzas malignas, a las cuales se debe derrotar
con violencia, para luego disfrutar de la paz y la
felicidad. Si el tema del libro aborda los lazos de
amistad entre hermanos, con todo el poder de admiración,
añoranza, temor y cariño, también
plantea, desde un principio, el fenómeno de
la muerte como una realidad. A lo lago de la trama,
mezcla de realidad y fantasía, que Lindgren
concibió al visitar un cementerio y leer en
una lápida: “Aquí descansan los
hermanos Fahlén, fallecidos en 1862”,
los lectores experimentan una profunda angustia. Pero,
a la vez, una catarsis liberadora, pues el tema de
la muerte está tratado de manera que, en el
desenlace, el niño siente aliviada su pena y,
como diría Bruno Bettelheim, se libera de sus
ataduras psíquicas.
“Ronja, la hija del bandolero” (1981),
contrariamente a “Mio, mi Mio” y “Los
hermanos Corazón de León”, es un
cuento feliz, a pesar de contener ciertos pasajes de
violencia, terror y muerte, propios de un ambiente
primitivo, donde dos clanes de bandoleros se enfrentan
entre sí. Éste es el primer libro de
Lindgren en el cual se sigue el desarrollo de una niña
desde su nacimiento hasta su pubertad. Ronja, la hija
del bandolero, vive en un bosque salvaje, donde aprende
a revelar los secretos de la naturaleza y a sobrevivir
a los múltiples peligros de su entorno.
La relación que se desarrolla entre Ronja y
Birk, hijo del jefe del bando contrario, más
que parecerse al romance entre Romeo y Julieta, es
un símbolo de fraternidad entre dos clanes antagónicos.
Otros aspectos centrales del libro, tratados simultáneamente,
son: la relación entre generaciones, entre la
mujer y el hombre y, sobre todo, entre padres e hijos.
Tanto Pippi como Ronja tienen una magnífica
relación con sus padres, quizá a diferencia
de algunos personajes masculinos que son huérfanos
y carecen del amor paterno, como es el caso de Mio
y Rasmus. Es también digno destacar que Ronja,
quien se hace fuerte gracias al soporte de sus progenitores,
es el personaje que mejor simboliza las pasiones e
intenciones de esta escritora sueca, quien jamás
dejó de manifestarse en defensa de la ecología
y contra el armamentismo y la guerra.
Astrid Lindgren, al margen de
su propia producción,
ha sido una impulsora entusiasta de la literatura infantil
escandinava, por intermedio de la editorial Rubén & Sjögren,
en cuya redacción desempeñó la
función de consejera en la sección de
libros para niños, consciente de que el amor
a los libros debe cimentarse temprano, en el mejor
de los casos ya con la leche materna. Lindgren es,
sin lugar a dudas, uno de los clásicos de la
literatura infantil y juvenil en el ámbito internacional,
artífice de un maravilloso universo literario
que no conoce edades ni fronteras. Sus obras, rebosantes
de humor y calor humano, no sólo sirven para
estimular la fantasía en cierne, sino también
para demostrar que la lectura es la más extraordinaria
aventura que experimenta el ser humano.
Por otro lado, desde 1958, año en que se le
concedió la Medalla Hans Christian Andersen,
ha sido merecedora de varias distinciones en el contexto
nacional e internacional, como justo reconocimiento
a su prolífica labor literaria y su encomiable
lucha en defensa de los derechos de la infancia.
Astrid Lindgren, como pocas escritoras
de renombre universal, logró que sus libros sean las puertas
abiertas a un jardín secreto, donde los niños
ingresan a formar parte de la trama como si fuesen
un personaje más, convencida de que la felicidad
no sólo se encuentra a través del sueño,
sino también a través de la literatura.
Informe aportado por
Víctor Montoya |