NIÑEZ
DESHILACHADA

Hijo de la calle y hermano del olvido
tienes
los ojos color caramelo
y
la infancia arrugada dentro del bolsillo.
Te
acuna el murmullo espeso de la gente
que
te aplasta sin escuchar grito;
grito
de esperanza mutilada,
de
protección ausente, de niñez deshilachada.
Nunca
lloras, sólo derramas rocíos
y
tienes en el alma el peso de los siglos.
En
tu cara de sueño y juguete postergado
tienes
al sol pintado en barro.
Por
las ventanas de los zapatos dados
espía
tu vida el destino heredado.
Tu
pantalón ríe por las rodillas
y
la carcajada es de tu piel rosada.
Te
eternizas en el umbral de la nada
arrinconado
en cada esquina de la vida;
estirando
tu ilusión a la limosna,
abriendo
tus manos como dos aullidos;
recorriendo
el hueco oscuro de nuestras almas
buscando
amor orillo a orillo.
Y
nosotros creídos dueños del hoy y mañana
día
a día te crucificamos en la dádiva,
te
clavamos con soles de cobre las manos,
te
azotamos con indiferencia y harapos.
Echa
a volar el país de pájaros de tu risa.
Rompe
el cristal inocente de tus ojos
y
rasga mi piel inútil, mi carne
para
que sangre a borbotones mi impotencia
porque
de rodillas ante ti, Cristo de mis calles
inclino
mi cabeza y te ofrendo mi vergüenza.
Vilma
Novick Freyre
lº Premio-
Año 1982