Eran
muchos, muchos monos. Una selva y un gran río. El mono
más grande, asustado, dijo, desde la más alta rama,
a otro mono que pasaba:
-¡Mira
que la Luna, Luna, en el agua se ha caído!
-¡Voy
a buscar a los otros, para ver si la salvamos!
Muchos
monos acudieron y estallaron en un llanto:
-¡La
Luna al agua ha caído! ¿Qué haremos para salvarla?-agitados
preguntaban. Entonces, el más pequeño, serenamente
les dijo:
-No
lloren más, ya no lloren. Muchos somos, si nos unimos,
podremos llegar al agua, y hasta el cielo de un envión
levantaremos la Luna. No fue necesario hablar más
de lo dicho hasta entonces. Un cerrado aplauso y
luego, de cola y brazos asidos, tan larga cadena
armaron, que pronto al agua llegaron.
Eran
más de dos mil monos desde la rama más alta del árbol
más elevado hasta el centro del mismo río. Los monos
más pequeños rodearon y abrazaron con mucho amor
y cuidado a la Luna, Luna del agua. Pero...¡Oh, dolor!
, con solo tocarla, quedó totalmente rota. La Luna,
que era tan bella, se hizo añicos en el agua. El
agua inquieta devuelve espejo de Luna rota.
_¡Ay,
Luna!, ¿Qué te ha pasado? -lloran a coro los monos.
De
pronto, aquel mono viejo, subido en tal alta rama,
se hamaca alegre y les dice a todos los otros monos:
-No
lloren, miren el cielo. A la Luna, los monos hemos
salvado.
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