Titina es una mariposita muy traviesa
y la mamá está preocupada
porque no escucha sus recomendaciones :
Titina, no debes volar a poca altura. Titina, no te acerques a la gente. Titi-na,
no te alejes demasiado, las mariposas deben estar muy atentas porque hay peligro
en todas partes.
Sí, mami... - contesta ella poniendo los ojos hacia las nubes mientras
piensa:
¡ Cuántos no, no, no... es muy aburrido!
Y ni bien la madre se descuida, ya vuela entre los jardines o por las calles.
Y se posa en las vidrieras, en la cabeza de los chicos, en las solapas de los
señores y sobre la espalda de las señoras y claro, siempre hay
una mano que se acerca y... ¡Zipp!..
Por suerte Titina es tan rápida que nadie logra cazarla.
Una mañana, después de visitar esta flor, aquella otra y la de
más allá, se detuvo en la punta de un pino y pensó:
Estoy aburridísima, es necesario que haga algo diferente, pero ¿qué?...
¡ Ya sé! ¡Haré un vuelo espacial!
Y allí nomás, empezó a volar hacia arriba... hacia arriba...
hacia arriba, cada vez más alto, más alto, más alto.
Después de un rato de vuela que te vuela se sintió fatigada y decidió des-cansar.
Vio un imponente edificio y enfiló hacia él.
Se posó sobre el alféizar de una ventana y soltó un suspiro
de alivio tan lar-go, tan largo que casi se desinfla. En ese momento oyó una
voz:
_Hola... ¿cómo estás?..
No se daba cuenta de dónde provenía hasta que descubrió en
un ángulo una arañita roja que tejía y retejía
su tela muy entusiasmada.
_¿Estás paseando? –preguntó la voz.
_No, estoy descansando de mi vuelo espacial... – dijo Titina muy pancha
moviendo las antenas.
Le pareció oír una risa pero siguió hablando.
_Decidí realizar un viaje espacial para conocer algo más fuera
de este mundo aburrido.
Esta vez ya no le pareció oír, oyó una carcajada.
_¿Qué te causa tanta gracia, si puedo saber? -preguntó Titina
fastidiada.
_Perdón, no me quise reír pero creo que el espacio está muy
pero muy le-jos.
_¡Ja! ¿Y eso qué importa? Yo vengo de una familia de marinautas,
para que sepas.
_¿Mari qué?..
_Mariposas astronautas. La familia de mi papá, mis abuelos, tíos,
tías, pri-mos y demás, son de la rama de las Monarca y para que
te enteres, viajan enormes distancias, por ejemplo desde Canadá, que no
sé bien dónde que-da, hasta México, que tampoco sé dónde
es, pero sí sé que son
miles de kilómetros.
La arañita enmudeció.
_Y por si eso no fuera suficiente, te aclaro que la familia de mi mamá per-tenece
a la especie de las mariposas Dama Pintada.
_¿Y con eso?..
_Con eso te digo que ellas viajan desde Australia a Nueva Zelanda, ignoro dónde
están estos sitios, pero hay muchísimos planetas entre ellos.
Del asombro la araña se deslizó por su tela y estuvo a punto de
caer pero reaccionó a tiempo y preguntó con un hilo de voz:
_¿Muchos planetas?..
_¡¡¡Pufff!!! –exclamó Titina y casi la hace
volar con tela y todo.
_¿Puedo preguntarte algo?.. –susurró la arañita sujetándose.
_Por supu... Pregunta nomás...
_Me... me llevarías al espacio espacial?
_¿¡Llevarte!?..
_Sí, te aseguro que no peso casi nada ¡y vos sos tan fuerte!
Halagada por el elogio contestó:
_Te llevaría encantada pero no sé cuánto tiempo durará el
viaje...
_Qué lástima, con lo que me gustaría volar... ¡ Aunque
fuera una vez!..
La voz era tan triste que Titina, conmovida, decidió:
_Está bien, no prometo llegar al espacio espacial pero sí dar un
gran paseo, si te animás...
_¡Claro que me animo!
Y sin más ni más, saltó con tela y todo y se acurrucó entre
las alas de Titina que tomó impulsó y salió volando.
Primero enfiló hacia arriba y por varios minutos ascendió, ascendió y
as-cendió.
La colorada espiaba bien aferrada y bien quietecita.
De pronto, la mariposa comenzó a jugar con el aire, bajaba en picada,
gi-raba a la izquierda, luego a la derecha, hacía un gran círculo
y después una espiral que parecía no acabar y volvía a
subir, a subir y a subir.
_¡Qué belleza, qué belleza! –repetía la pasajera
Titina se inflaba de orgullo.
Mostraba que era capaz de las piruetas más espectaculares y prendida a
ella como una garrapata la araña exclamaba:
_¡Por los telares de mi abuela, qué maravilla! -Y sentía
la cabeza girando como un C.D.
Hasta que Titina comenzó a notar cansancio y entonces voló como
si baila-ra un vals, iba descendiendo con lentitud en un delicado movimiento
ondu-lante, primero hacia un lado, después hacia el otro, igual que un
péndulo, cada vez más bajo... más bajo... más bajo...
Hasta que se posó sobre un rosal y esperó.
Sorprendida al no oír nada murmuró:
_Hola arañita... hiujuuu... -Movió sus antenas preocupada y se
pregun-tó:¿la habré perdido en el camino?
Concentró su atención y entonces se dio cuenta de que su amiga
pendía de un hilito y envuelta en su tela giraba y giraba y giraba... ¡mareada
como un trompo!
Desde ese día Titina no buscó más aventuras espaciales,
con su amiga reali-zaban espectaculares paseos sobre los jardines, a veces acariciaban
alguna nubecita perdida o seguían las filas de los gorriones y cuando
se cansaban... dormían la siesta en la punta del pino. |